Publicado el 14 de marzo
Qué consume de verdad en standby y cómo recortarlo con enchufes inteligentes
Mediciones reales en salón, cocina y despacho
El consumo en reposo de televisores, consolas y equipos de sonido sigue representando una parte notable de la factura. Hemos medido varios dispositivos en una vivienda media para separar lo que realmente merece un enchufe inteligente de lo que no.
La primera sorpresa fue el salón. Un televisor de diez años con su decodificador y una barra de sonido sumaba entre 11 y 14 vatios constantes durante las veintidós horas del día en que nadie lo mira. En cambio, el router y el portero automático apenas llegaban a 4 vatios y no tiene sentido cortarlos: perderías la conexión o el timbre. La cocina dio un resultado distinto: la cafetera con reloj integrado consumía más apagada que encendida, mientras que el microondas se quedaba en valores casi despreciables.
Con esos datos, la automatización deja de ser un capricho. Un enchufe inteligente en la regleta del salón con una rutina de apagado a las doce de la noche y encendido a las siete elimina el consumo fantasma sin que toques nada. Si además tienes monitorización solar, puedes cruzar esa rutina con las horas de producción y mover el encendido a la franja de excedente. En el despacho funciona mejor un apagado por ausencia que un horario fijo, porque los días cambian. Y hay un caso que conviene no automatizar: los equipos que necesitan actualizarse de madrugada o mantener una grabación en curso. Ahí el ahorro no compensa la interrupción.